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En medio de la agitación infernal de Bangkok, todavía quedan espacios para la paz y el sosiego. A pesar de sus enormes edificios y de los grandes hoteles internacionales y, dentro de este caos moderno, se encuentra el parque Lumphini, con un lago artificial donde se puede navegar en barca o pedalear en patín acuático para olvidarse del ritmo acelerado de la ciudad.

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Para los más atrevidos, también hay un espacio para el deporte, con un gimnasio al aire libre que parece copiado de las estampas de los años 20. Y si el cansancio termina por hacernos mella, nada mejor que tomarnos un coktail de sangre y bilis de serpiente con cualidades extremadamente reconstituyentes.

Pero si lo que buscamos es recrearnos la vista, lo mejor es acudir durante el mes de abril que es cuando se celebra el concurso de cometas, que como todos los lectores saben es un auténtico culto en Tailandia


