El Tíbet, un lugar para el espíritu
Fausto Ramirez | 26/5/2008 | Archivado en Asia |
En uno de los lugares que más fascinación ha despertado a lo largo de la historia de la humanidad se encuentra Tibet, en la cordillera del Himalaya, la cima del mundo. El terriotrio de Tíbet, sacudido constantemente por conflictos políticos, no ha hecho sino alimentar aún más la fascinación y curiosidad por uno de los territortios más innacesibles del planeta.
Lhasa, situada a 3.650 metros de altura es la ciudad más alta de todo el continente asiático y una de las ciudades más populares del continente para aquellos que buscan un tipo de viajes menos convencionales.
Tíbet es uno de los terriotrios del mundo donde con mayor intensidad se funden tradición, política y religión. No es posible entender la idiosincrasia de sus costumbres y habitantes sin tener en cuenta como a través de la religión mayoritaria, el budismo, se estructura toda historia y su economía. Es un viaje, a todas luces, para aquellos que fuera del turismo convencional quieran explorar nuevos territorios dónde el turismo no es todavía un negocio dónde todo vale.
Tibet, tiene muchos lugares donde la espiritualidad flota por cada uno de sus rincones, estos son algunos de los lugares que todo turista no puede dejar de visitar.
El Palacio de Potala, patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y uno de los edificios más importantes del país. Máxima expresión de la arquitectura tibetana y residencia de los Dalai Lama desde su fundación en 1648.

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El templo de Jokhang, construído en el año 647 durante la dinastía Tanga y también patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Es el más importante de los templos budistas de Tíbet y su máxima atracción turística. Es una construcción de cuatro pisos con azules de bronce dorado que alberga una gran colección de imágenes budistas.
El monasterio de Sera que significa “Recinto de Rosas”. El monasterio está a unos 3 km al norte de Lasha. Es el mayor centro educativo de la capital con cuatro colegios. Construido sobre una elevación de terreno su imponente vista desde Lasha lo convierte en un vigilante de piedra de toda la capital similar en situación a la Acrópolis de Atenas.
El monasterio de Drepung, está situado a los pies del Monte Gephel. Universidad de monjes budistas que ha lelgado a albergar más de 10.000 estudiantes.
El Palacio Norbulingka, es un palacio que sirvió como residencia tradicional de verano de los dalais lamas desde 1780 hasta la toma de poder de la China en 1959, patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Muy cercano al hotel Lhasa y lo suficientemente alejado del bullicio del casco antiguo de la capital.
Esta sucesión de pabellones y jardines fue abandonada durante un tiempo a finales del siglo IX pero con el resurgir del budismo en el siglo XI se convirtió de nuevo en uno de los edificios más improtantes de la capital.

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