Bagan en Myanmar
Bagan es uno de los destinos más atractivos en Birmania, con su cerca de dos mil quinientas pagodas, algunas de ellas datadas en el siglo XIII.
Bagan tiene mucho para ver, una cantidad increíble de edificios históricos, tanto civiles como religiosos, que se extienden en un área de más de cuarenta kilómetros cuadrados, junto al río Ayeyarwady.
La belleza del impresionante conjunto monumental es indescriptible, con su gran variedad de formas, tamaños, épocas y colores, todo ello supervisado por la UNESCO tras el terremoto de 1975. En vez de reconstruir los templos con materiales modernos, se han restaurado los antiguos de una manera ejemplar.
Dos momentos del día se convierten en las horas ideales para disfrutar de la ciudad: el amanecer y el anochecer, desde todos los miradores recomendados, que son muchos. Desde la llegada a la ciudad el corazón ya comienza a latir más deprisa, al percibir las cúpulas con estupas coloreadas desde el barco.
El poderoso reino de Pagan tuvo su época dorada entre el año 1044 y 1077 cuando Anawrahta rechazó el hinduísmo y se convirtió al budismo. Tras robar reliquias, imágenes y pergaminos del territorio mon, comenzó la construcción de pagodas que continuaría durante dos siglos.
Las pagodas de Bagan, construidas entre los siglos XI y XIII principalmente, pasan por todos los colores, desde el blanco, hasta el dorado. Muchas de ellas son de interior macizo aunque otras tienen pasadizos con pequeños nichos donde se guardan buas de todos los tamaños.
Junto a los templos hay numerosas imágenes de Buda, en posición de loto, ergido o inclinado, algunas de ellas de grandes proporciones.







